LA VELOCIDAD CON QUE SE PIERDEN LAS COSAS
¿A qué velocidad se pierde la propia identidad cuando el otro confunde el cuidado con el control? Leiva, en su primera novela, construye una historia cruda que habla de la soledad compartida y las formas en que las decisiones ajenas terminan por hacerse carne hasta desconocerse. La palabra se vuelve una incomodidad. Los vínculos se deshilachan, las amistades no responden como uno espera. La pareja es un escenario de guerra: “La heladera es un desierto, frío, húmedo, con olor a podrido, como los diálogos que tengo con Emanuel”. El deseo que no encuentra lugar, un cuerpo que deja de ser propio. Y el abandono, un baile insaciable que late al ritmo de La velocidad con que se pierden las cosas. (Marcelo Rubio)
No vemos esta historia a través de los ojos de la protagonista: somos ella. ¿Qué tan arduo es lograr ese efecto? Como sea, Sofía Leiva lo consiguió. (Néstor Barron)
Con la irrupción de Sofía Leiva, la literatura argentina descubre una autora de voz potente y al mismo tiempo elegante. Una observadora sagaz, una narradora exquisita; la capacidad de trasmutar el dolor en arte. (Enzo Maqueira)
LA VELOCIDAD CON QUE SE PIERDEN LAS COSAS
Autora: Sofía Leiva
Ilustraciones de Anahí Grünwald
Características:
112 páginas
14×21 cm
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