alfabetización

A de Rinoceronte

Un alfabeto visual que, desde el título, desafía toda regla. ¿H de faro? ¿M de chaleco gigante? ¿Q de huevo empollado por una gallina con una pata de madera? Si nos entregamos al juego, cada página de este libro nos traerá una sorpresa, un pequeño salto al vacío. El rígido orden de los abecedarios muy pronto se confunde en un recorrido caprichoso en el que las letras, sus formas y la forma de las cosas irrumpen conectadas por el sinsentido y el humor. Una obra que nos invita a redescubrir el lenguaje y también a renovar la capacidad de asombrarnos de lo que nos rodea.

Alfabeto saurio

—¡Pero esperá!
—¡Qué! ¿Qué te pasa?
—No podés comerme así nomás.
—¿Y por qué no?
—Porque mi familia no te lo va a permitir.
—¿Tu familia? ¿Y qué podrían hacerme unos pajaritos?
—No te equivoques. Mi familia es fiera y terrible. Y está llena de dinosaurios.
—¿Dinosaurios? No te creo.
—¡Pero esperá!
—¡Qué! ¿Qué te pasa?
—No podés comerme así nomás.
—¿Y por qué no?
—Porque mi familia no te lo va a permitir.
—¿Tu familia? ¿Y qué podrían hacerme unos pajaritos?

Para jugar con las palabras

“Para jugar con las palabras, labras, labras/ Un mapa y unas coordenadas, nadas, nadas. Para jugar y divertirse, irse, irse/ Y que la vida nos deslumbre, lumbre, lumbre.” Esta bella canción del grupo Nilocos nos habla de palabras que podemos encontrar dentro de otras palabras, y nos muestra que podemos jugar con las palabras y el lenguaje, armando nuevas palabras a partir de otras, o descubriendo palabras escondidas en las palabras que ya conocemos. Ayuda a incorporar la noción de sílabas, y relaciona palabras con imágenes.

Novedades en Editoriales Libro%

La sabiduría es felicidad

El Dr. Robert Thurman, erudito eminente y gran intérprete de la filosofía del budismo...

Vida real

Sharon Salzberg es una de las principales figuras del mindfulness en occidente y es...

Al encuentro del alma (en tiempos de destrucción)

Al encuentro del alma (en tiempos de destrucción) es una invitación a...

Siete cuentos morales

Los seguidores de John M. Coetzee reconocerán a la feroz pensadora Elizabeth Costello...